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Ni el dueño del país, ni sus 32 socios nos brindan seguridad

agosto 26, 2008 by · Leave a Comment 

Desde que el presidente de la república perdió la facultad de elegir a su sucesor, su poder se ha visto coartado, pues aunque en la teoría y en la práctica tiene el control político del país, tiene que mirar de reojo a distintas fuerzas que si bien no desestabilizan su gobierno, sí mueven las aguas en distintos territorios, y como todo se maneja dentro de la “institucionalidad” –esa que inventó el PRI, y que el PAN ha seguido al pie de la letra– hasta tiene que convivir con dichas fuerzas con tal de que le dejen ejercer su cargo hasta el último día del sexenio.

También desde que tres o cuatro gobernadores aparecen en la escena política nacional como presidenciables, los estados (todos) le hacen un contrapeso real a la Federación, y políticamente ejercen una presión al jefe del Poder Ejecutivo haciéndole saber que no tendrá derecho a elegir a su sucesor, y que por lo tanto, el país ya no tiene un solo dueño, sino que ahora lo acompañan 32 socios más.

La República no sólo se encuentra federada en materia de geografía política: también las mafias estatales se han convertido en libres y soberanas. La alternancia en Los Pinos ha propiciado un descontrol para los gobernadores (ahora de oposición), y a pesar del respeto que sienten por el supremo poder, saben que son amos y señores del territorio que gobiernan y entonces es cuando comienzan a tejer redes de poder que retan al Estado mexicano.

La políticas económica, hacendaria y monetaria gozan de estabilidad porque se ejecutan desde el centro para todo el país, en una operación en la que el centralismo nos parece una acción favorable. Quizás son erróneas, equivocadas y no hacen lo suficiente para sacar al país de la pobreza, pero al menos se percibe la estabilidad. Quién sabe que pasaría si se les permitiera a los gobernadores meterle mano a la política monetaria.

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